domingo, 1 de julio de 2018

Mi relación con la escritura

Tras tanta inactividad por mi parte en este blog, creo que el tema que nos concierne hoy es el más adecuado. Mi relación con la escritura es algo extraña: me gusta crear textos pero, a la vez, encuentro excusas para no hacerlo. En ocasiones, son razones de peso: preparación de exámenes, redacción de trabajos, semanas ajetreadas, etc. En otras, son nimiedades: tengo tiempo libre mas, sabe quienquiera que sea por qué, no escribo. Cuando me encuentro inmersa en la última situación surgen pensamientos como estoy cansada, no estoy inspirada... no es un buen momento para que escriba. "¿Pero no decías que te deleita escribir?" Sí, cierto, de hecho, lo he mencionado al principio de este pequeño "ensayo". Quizá necesite explayarme más para hacerme entender.




Escribir me entretiene, me llena. Me encanta hacerlo y ver a otros hacerlo. Los textos, sean del tipo que sean y nos gusten los géneros que nos gusten, tienen un no sé qué que los hace especiales. Consiguen interesarnos o aburrirnos, alegrarnos o entristecernos, enfadarnos o motivarnos; en resumen, logran que ciertas emociones surjan en nuestro interior. Por eso la escritura es tan poderosa y me gusta tanto, porque nos pone en contacto con circunstancias, opiniones o estados de ánimo que puede que de otra forma nunca, o pocas veces, llegásemos a experimentar.


Sin embargo, y estoy segura de que cualquiera que escriba - aunque no se llame a sí mismo escritor - entenderá lo que intento expresar, hay veces que, por mucho que uno desee escribir, simplemente no sucede. Incontables son las temporadas en las que he estado libre para escribir y no he podido, bien porque no surgen ideas en ese momento, bien porque antiguas ideas no resuenan conmigo, o bien porque estoy ante un "conflicto de intereses" - y no, no estoy utilizando la expresión en términos jurídicos -. ¿A qué llamo "conflicto de intereses" entonces? Se lo llamo a una situación en la que me gustaría dedicar tiempo a dos o más cosas que me gustan y en la que una de ellas siempre gana. De esta manera, a pesar de que quiera escribir, si surge un viaje, un encuentro con familia o amigos a los que veo de tanto en tanto o una oportunidad para avanzar en mis estudios, mi escritura creativa o libre queda dejada de lado. Es horrible oír a alguien que dice encontrar placer en la escritura decir esto, lo sé, pero es parte de mi realidad como persona que escribe - no me considero una escritora, sólo una mera aficionada a las letras -.


En conclusión, mi relación con la escritura es una entre el amor y la pasividad involuntaria. Soy consciente de que necesito encontrar un equilibrio entre mis temporadas productivas e improductivas y es algo que llevo intentando hacer mucho tiempo. Irónicamente, escribir, para esta persona que escribe, puede ser muy complicado, sobre todo cuando la mayoría de "buenas" ideas salen a la luz cuando más ocupada estoy. En fin, supongo que mi contradictorio "monólogo" ya se ha extendido lo suficiente.







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