miércoles, 6 de julio de 2016

Carta de un hombre con el corazón desgarrado



 
7 de septiembre de 1867



Para mi estimado desconocido:

Yo no te conozco, ni tú tampoco a mí, pero te escribo con la esperanza de que leas  estas palabras y aprendas algo sobre el amor que tal vez no sepas.

A lo largo de los años he descubierto que este extraño sentimiento está en todas partes. En la gente, en las casas, en los animales, en las plantas... Es capaz de rodearlo todo con un manto casi divino que convierte lo que toca en algo estimable, querido por nosotros. Un mero objeto inservible puede convertirse en algo indispensable con sólo una pizca de amor, como si se tratará de un elixir sacado de un cuento de hadas.
Pero, al mismo tiempo que algo hermoso, también sé que lo controla absolutamente todo en esta vida.

Tómame por loco si quieres, ya que es muy probable que estés en lo cierto, pero créeme cuando te digo que este loco no se equivoca en su afirmación: El amor es capaz de adueñarse del frágil corazón humano y una vez conseguido eso, ya nada puede pararlo.

Un ser humano enamorado puede conquistar ciudades, cruzar mares, erigir monumentos, saquear pueblos, arrasar países enteros... No importa. Se han cometido tantísimos actos por amor a una causa, un ideal, a una patria, pero también hacia la persona querida.


Un sólo hombre con el corazón roto puede ser más peligroso que cualquier arma conocida.

Es cierto que se han cometido muchas locuras y actos terribles, pero nada comparado a las cosas buenas que otorga esta emoción. Un poeta puede encontrar la inspiración, un pintor el tema de su obra, un científico la motivación por la que seguir trabajando y puede que algún día acabar salvando a la humanidad.

Lo vemos cada día reflejado en la vida cotidiana y no nos damos cuenta.

Por mi parte sólo puedo decirte que el amor me cegó por completo de joven, hasta que descubrí que desgraciadamente no era correspondido... Tanto tiempo admirando su belleza con la esperanza de algún día pasar el resto de mi vida junto a ella.... Pero la ilusión se desvaneció tan pronto como yo me enteré de que ella había entregado su corazón a otro.

Después de mucho tiempo desesperado, por creerme incapaz de volver a amar apareció en mi vida un ángel que me alejó de la desgracia.
Mi esposa.
   
Un ser cándido, lleno de gracia y virtud, pero frágil. Tan frágil que la enfermedad me la arrebató a la tierna edad de veintiún años. El amargo sabor de la muerte tiñó de negro mi existencia. Caminando como un cadáver devuelto a la vida, un enfermo sin cura.


Un hombre con el corazón desgarrado por la pérdida del ser amado.


Es por eso por lo que te escribo, porque, aunque no te conozca aún, y es posible que nunca lo haga, se que el amor puede llegar en cualquier momento. No es algo que podamos medir, ni contar, pero te aseguró que está ahí, amigo mío y te escribo ahora como un hombre que lo ha perdido, pero que también ha sentido los dones que otorga y puedo asegurarte, que no hay nada comparable 

Hasta aquí llegan mis palabras, con la esperanza de que tú también llegues a amar tanto algún día. Espero que ahora comprendas como un hombre cualquiera puede ser un experto en el amor, no hay que estudiarlo, ni investigarlo, sólo sentirlo.

Un cordial saludo 


Un amigo
 

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