domingo, 20 de agosto de 2017

Marea

Mar Omar
tu mi ra da me embelesa
como las olas solas inundan mis pensamientos.

Tus cabellos coralinos flotan
hasta que se enredan en el fondo
y se anclan,
y hacen tu alma más pesada,
y tu corazón se encoge,
y surge la densa niebla.

Mar Omar,
¿por qué desapareces en el horizonte,
cediendo a los deseos de Calypso?

A través del gran cristal veo la luz,
la superficie;
pero los gritos de tu madre cada vez
se oyen más lejos.
Desistes.
Dejas de luchar.
¿Para qué más desgracias?


Tu película te muestra imágenes de la gente
ahí arriba, al otro lado.
Están seguros en el seno de su madre.
Ellos que tanto se quejan... Lo tienen todo,
lo tienen todo y no se dan cuenta.

Ya no oirás más disparos,
ni tu mar, Omar, se teñirá de rojo.
Liberas tu último aliento mientras
tu madre llora.

Mar Omar,
aquel que perdí entre las olas.
Algún día la gente que todo lo tiene
despertará y se perderá en tu
mi...
       rar.


miércoles, 7 de junio de 2017

Graduación

Tras muchas lunas llenas sin ninguna huella por la estepa nevada, corriendo en la libertad y con el viento frío invernal soplando con fuerza en dirección contraria, al fin, podemos salir de la cueva y respirar aire puro y contemplar deshacerse la nieve bajo nuestras patas y poder atrapar grandes acontecimientos y vivencias con las que compartir.

domingo, 2 de octubre de 2016

Construye y no destruye

Muchas veces, decimos que protegemos a la naturaleza, pero, muy poca gente lo cumple, y eso no puede seguir así, hay que cambiarlo, no más 'lo hacemos así porque es lo mejor', de eso nada, lo hacemos para favorecernos a nosotros mismos, pero para los demás seres vivos no, que son los que más ayuda necesitan.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Necesitamos cambiar

La Tierra, nuestro hogar, el bello desastre del que nosotros formamos parte. Si nos fijamos lo suficiente, veremos que estamos llenos de contradicciones y que estas son, precisamente, las que definen la vida. Incluso la propia vida tiene su cara opuesta de la moneda: la muerte.


Sin duda la vida y la muerte son inevitables. Son "cualidades" que todos poseemos, mas lo que diferencia unas de otras es lo que se haga con ellas. Se dice que vivimos en un mundo cada vez más hostil, y es cierto; pero, ¿no será así porque nosotros lo fomentamos?


Vivimos en una era en la cual el poder, el dinero, las cosas materiales o los intereses de unos pocos prevalecen sobre la vida. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI sigan existiendo cosas como la pobreza, el hambre o las guerras? Uno supondría que, tras las incontables experiencias que llevamos a nuestras espaldas, habríamos escarmentado y habríamos aprendido a valorar la vida en todas sus formas. Sin embargo, continuamos enterrados en nuestro propio pasado, negándonos a salir de nuestra "zona de confort".


Raro es encontrarse con personas capaces de ver más allá de prejuicios, estereotipos, intereses y supuestos para afrontar la injusta realidad. El problema no es sólo ya encontrar a esa gente, sino que esta se haga oír, y no es porque no pongan sus esfuerzos en ello, es que hay demasiado ruido como para que todos les prestemos atención.


Hoy en día los líderes mundiales y los de las distintas naciones buscan distraer a los ciudadanos del problema en lugar de afrontarlo y, por lo visto, lo están consiguiendo; puesto que la mayoría preferimos hacer oídos sordos y dejarnos llevar por sus vanas promesas. Las palabras son valiosas, mas los actos lo son más si cabe. Da igual que nuestras palabras promuevan tolerancia, respeto, paz y amor si nuestras acciones no lo hacen.


No se puede negar que la violencia, el odio y la intolerancia sean partes inherentes a la naturaleza humana, pues lo son tanto como sus antónimos. No obstante, ya es hora de que controlemos estos aspectos negativos y los superemos tornándolos en positivos; hemos de madurar como sociedad y aceptar estos defectos humanos a fin de evitar los comportamientos que derivan de ellos.



Es el momento de abrir los ojos y de mejorarnos a nosotros mismos para mejorar el mundo.





domingo, 21 de agosto de 2016

Desaparecido - Boku Dake ga Inai Machi (anime)

Desaparecido es un manga compuesto por ocho volúmenes creado por el ilustrador Kei Sanbe. Adaptado a la pequeña pantalla por Tomohiko Ito, el anime consta de una temporada de doce capítulos. Nos sumergimos en la vida de Satoru Fujinama, artista manga frustrado que trabaja de repartidor de pizzas. No obstante, a pesar de lo ordinaria que nos pueda parecer su persona, Satoru está marcado por un fenómeno que él denomina "Revival", el cual le hace retroceder en el tiempo minutos antes de que ocurra algo malo. Aún así, Satoru no siempre logra descubrir qué es lo que va mal y, en una de estas ocasiones, su pasado volverá para perseguirle. Misterio, acción, fantasía, drama... Elementos de diversos géneros se unen para componer este anime.